Por La Zorra Rosa
Propósitos para 2026 que no van a pasar
Este año dejo de fumar.
Me apunto al gym, ahora sí.
Aprendo alemán o algo útil.
Entiendo el algoritmo.
Y no lloro en la ducha.
Claro que sí, guapi.
Si cumples uno, ya puedes colgarte una medalla.
Nosotras, por si acaso, seguimos con lo nuestro. Currar, cagarnos un poco en el algoritmo y reírnos cuando ya no queda otra. Porque 2025 no fue un año cualquiera. Fue un año de esos que te miran a la cara y te dicen espabila o te paso por encima.
Las marcas que se mantuvieron no fueron las que más gritaron. Fueron las que supieron cuándo callar, cuándo reírse y cuándo soltar algo que parecía un chiste, pero era estrategia pura.
Este texto no viene a salvarte el primer trimestre del año. Viene a contarte lo que vimos desde dentro. Lo que funcionó. Lo que probamos. Lo que aprendimos. Y lo que no repetiríamos ni aunque nos paguen.
1. Marketing emocional y EEAT
Si no lo viviste, no lo pongas
Google se vino arriba con las siglas: Experience, Expertise, Authoritativeness y Trustworthiness. Lo explican en su guía oficial sobre EEAT en la documentación de Google.
Nosotras nos venimos arriba con algo más sencillo. La gente que cuenta las cosas como las vivió. Sin disfraz. Sin filtro. Sin pasar por PowerPoint ni por Canva.
Mira a Ben & Jerry’s. Hablan de política, de justicia climática, de activismo. Y lo hacen mientras te comes un helado. No porque quede bien, sino porque forma parte de lo que son. Lo cuentan en su página de valores de Ben & Jerry’s.
Si tú quieres sonar real, empieza por contar decisiones incómodas. Esa que tomaste sin saber si era buena. El momento en el que dijiste me la juego. Eso se recuerda. El resto se olvida en el siguiente scroll.
2. Slow content
Haz menos. Di más.
Publicar todos los días ya no engancha. Quema.
Los datos lo confirman, como explican en el informe de tendencias digitales de Hootsuite. Pero tampoco hace falta obsesionarse con estudios. La gente se queda con lo que aporta algo. No con lo que rellena.
Se guardan newsletters que parecen cartas. Blogs que suenan a charla. Posts que no intentan venderte nada y aun así te hacen pensar.
Publica cuando tengas algo que soltar. Algo que te dé un poco de cosquillas en el estómago solo de pensarlo. Si no, deja el contenido respirar. El silencio también es estrategia.
3. IA creativa
Úsala, pero que no te borre
Sí, usamos IA. Claro que sí.
Pero no dejamos que escriba como si estuviera dando una charla TED con voz de GPS.
Desde OpenAI ya lo dicen claro: lo que mejor funciona es lo que suena humano. Puedes verlo en su sección de investigación de OpenAI.
La clave no está en delegar, sino en revisar. En meter tu sarcasmo, tu manera de contar las cosas, tus referencias. Si no, te diluyes. Y cuando te diluyes, desapareces.
La IA puede ser una asistente incansable. Pero la voz sigue siendo tuya. O no es.
4. Cultura local
Habla como si estuvieras en casa
¿Marca internacional? Sí.
Pero con olor a barrio.
Con palabras que solo entiende tu gente. Con bromas internas. Con gestos reconocibles.
Mira a graufit. No es un gimnasio de bíceps perfectos y fotos limpias. Es gente grabándose entre risas, entrenos reales, viernes caóticos y caras conocidas. No venden magia. Muestran proceso. Y eso conecta mucho más que cualquier catálogo bien iluminado.
Pon tu jerga. Tus frases de batalla. Que alguien lea tu contenido y diga esto es muy tú sin pensarlo demasiado.
5. Branding con ovarios
No te escondas
Ser neutral en 2025 fue como pedir una caña sin tapa. Nadie lo entiende y quedas fatal.
Patagonia lo tiene claro y lo explica en su área de activismo de Patagonia.
Wallapop también, con su modelo de impacto de Wallapop.
Define tus líneas. Lo que sí. Lo que no. Y cuando alguien venga a cuestionarte, que te pille con el discurso trabajado. Y si tiemblas, que sea de risa.
6. Comunidad y cultura pop
Eso que no se puede comprar
2025 fue una mezcla rara y maravillosa de memes, podcasts inesperados y TikToks absurdos que te hacían sentir acompañada.
Ahí tienes el famoso “six seven”. Una expresión sin sentido que acabó siendo palabra del año en Dictionary.com. No por lo que decía, sino por lo que generaba: conexión.
O Taylor Swift anunciando disco en el podcast de su novio. Millones de visitas y medio mundo comentándolo en medios como El País.
O Joe Jonas aparcando durante siete minutos. Nada épico. Nada espectacular. Solo torpeza humana. Y ahí estábamos todas, viéndolo en bucle como si fuera Succession.
Lo perfecto aburre. La torpeza une.
7. SEO
Que te encuentren por lo que eres, no por lo que finges
Google quiere contenido útil. Y tú también.
Lo dicen claramente en su documentación oficial de búsqueda.
Nadie tiene tiempo para frases que suenan a coaching barato.
Escribe como si tuvieras prisa por ayudar. Cuenta lo que sabes. Y si no sabes algo, dilo. Esa honestidad vale más que cualquier palabra clave.
Y con esto y un bizcocho…
Si algo de todo esto te ha hecho pensar o sonreír por dentro, compártelo con esa persona que aún publica como si estuviéramos en 2012.
Y si necesitas que miremos tu marca con cariño, ironía y cero rodeos, pide auditoría.
Disclaimer con resaca
Esto no lo hemos escrito con incienso ni luces led. Salió entre cafés fríos, scroll infinito y notas de voz que empiezan con “no sé si esto tiene sentido pero…”.
No vendemos fórmulas. No prometemos milagros.
Pero tenemos historias, criterio y los ojos rojos de tanto mirar pantallas.
Con eso, vamos servidas.
